“Consuélese pensando que no existe una sola estatua en el mundo en honor a un crítico literario.”
– Carlos Fuentes.
Hay muchas cosas que reflejan gallardía en este mundo. Pero compartir tus pensamientos debe ser uno de los más importantes. ¿Por qué alguien escribiría? ¿Para qué exponerse ante la crítica y el comentario de nuestros conocidos?
Pasión y deseo.
Y no, no lo digo desde una perspectiva melodramática. Para mí, los verdaderos artistas (los que lo llevan en la sangre, no sólo los que practican el oficio) tienen una necesidad ferviente por expresarse, por crear. Y la escritura es una de las formas más puras de la expresión. Nuestra mente se expone al momento de escribir. Y eso es aterrador.
Nuestro único refugio.
Cuando alguien me pregunta ‘¿Qué piensas?’ no puedo más que sentir celos. Mi cerebro y mis pensamientos son los únicos espacios dentro de este mundo que todavía puedo presumir que son privados –o por lo menos eso quiero creer, ingenuamente–. Con tantas cámaras y redes alrededor nuestro, nuestros pensamientos se vuelven el lugar donde no hay censura, no hay ojos externos ni juicios. Por eso me pone celoso cuando alguien quiere saber qué pienso y qué es lo que dice mi silencio. ES MÍO. Para mí no hay lugar más sagrado que el que puedo compartir con mi mente y conversar sobre todo lo que nos rodea. No hay mejor compañía.
¿Por qué alzar la voz?
No todo el mundo tiene que hacerlo. De hecho, yo considero que es una necesidad de los artistas y poco más. No se me vienen a la mente más trabajos que requieran expresar lo que uno siente en lo más profundo de su ser. Y eso, es envidiable. Lo digo como artista que necesita expresar ALGO, pero como humano que ODIA expresar ese algo. Esta dualidad es terrible, pero la agradezco porque me da mucha cautela al momento de querer decir una palabra. Para cuando emito una opinión o me expreso, ya pasó por un minucioso proceso de estudio en mi cabeza. ¿Por qué alzar la voz y expresarse cuando se puede estar perfectamente callado? Porque eres un artista. O simplemente muy argüendero. Ya deja de pelearte en Twitter.
Más vale ser rey por una noche, que tonto por toda una vida.
¿Terminamos el blog con una cita del artículo anterior? SÍ. Porque quiero. Y porque me parece que es muy importante remarcar lo que mencioné en el párrafo anterior. Hay gente que le encanta expresar lo que piensa porque es artista y otros a los que les encanta el conflicto. Imagina que tú encajas en uno de los dos conceptos, ¿cuál es el resultado final si tiene mucha repercusión lo que expresas? Si eres conflictivo, te harás viral por un par de días, recibirás muchas críticas, te funarán principalmente por TikTok y Twitter que son las redes más morbosas y continuarás con tu vida como si nada hubiera pasado. Si eres artista, lo mismo que acabo de decir, pero si le caes bien a la gente, te volverás rico y famoso –aunque es lo menos probable–. En fin, quiero cerrar diciendo que uno no actúa frente a un espejo. Yo soy actor, y me encanta cuando puedo mostrar mi trabajo a una persona que jamás me ha visto actuar. Es una experiencia hermosa donde por primera vez puedo –o intento– impactar a una persona y llenarla de emociones. Y lograr, aunque sea en una sola persona, ser su rey por esa noche y volver a ser un desconocido por el resto de su vida. Qué bonito es actuar.
En fin.
Un brindis por todas esas palabras que se quedaron en el tintero del pensamiento y que por miedo jamás dijimos. No pasa nada, que cuando la vida no alcanza, para eso tenemos el arte. Y la imaginación. Al final las historias que nos contamos terminan siendo mucho más atractivas que la realidad.
Se despide el que le habla al aire.
Hasta que mis palabras te alcancen.
Jorge Rosas.